Mi codo.

Para los que no me conocen o llevan tiempo sin saber de mi, debéis saber que el 9 de Octubre de 2014 puse el pie izquierdo sobre una loza de hormigón desnivelada seis centímetros y al levantar el pie derecho me desplomé en vertical.

Esto me produjo lesiones en las manos y en el codo izquierdo, más exacto, una fisura en el hipocóndilo izquierdo. Es una zona del hueso que se encuentra bajo las venas por la cara interior del brazo, (por donde te sacan sangre habitualmente), pero ya que por ese lago hay muchas venas, lo normal es solucionarlo por el lado exterior, en el caso de que haya que operar.

Lo curioso de esto es que cuando me recogió la ambulancia y me llevaron al Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, (a partir de ahora H1), la doctora que me atendió mirando las radiografías, dictaminó que era una fisura, así que nada de operar (bien!) y me colocaron una férula por el exterior y aplicaron un vendaje compresivo. Me citaron quince días después para ver que tal iba la cosa.

Pues me hacen seis radiografías, y las dos doctoras me dicen «uy que bien lo llevas, ya está curado, pero como te duele, te lo dejaremos otros quince días». Pues vale, quince días más haciendo locuras para llevar tu día «normal».

A los quince días me lo ve un médico que me hace diez radiografías y las consulta con otros tres médicos de trauma, los cinco en la misma sala, y lee lo que había en la ficha, no se lo explican y me dá una carta de prioridad alta para que me fuera con ella a Urgencias del Macarena.

Me encajo allí a los 40 minutos y me pasan directamente a un quirófano, me ponen una manta de plomo y cinco especialistas de Trauma me hacen como ciento cincuenta radiografías que se ven en tiempo real en una pantalla y el trasto que lo hace gira 360ºx360º. Me dicen que me pasan a planta una habitación a la que llaman «Suite» y al día siguiente iría el médico a explicarme.

Ceno y duermo allí, llega el día siguiente, y llega el médico y me dice que vamos a ir a hacernos un TAC del codo… ¿Uno? Me hicieron seis 🙁 (a 20 minutos cada uno… y sin desayunar, eran las 7 de la mañana).

Sobre las 13 h me viene el médico y me cuenta que lo que vieron como fisura, realmente se equivocaron y era una rotura y esto es muy curioso, ya que quince días después de la caída me dijeron con nuevas radiografías que todo iba genial. Pero me indican que realmente era rotura, y al no haberse operado en ese momento, el hueso roto se desplazó trece milímetros, por lo que el dolor venía a que estaba siendo empujado hacia fuera y no podía ni mover el brazo.

Os hago resumen: Me operan, a la semana me quitan la escayola y me ponen un trasto de aluminio para «defensa» del brazo, al aire, se veían las grapas, 36 cm de abertura y un total de 35 grapas. Soy alérgico a las pastillas que hay que tomar para tenerlo 40 días escayolado, así que de ahí el trasto de aluminio. Tras 25 días de rehabilitación ya estoy arreglado. UN MOJÓN.

Al año, es decir a finales de 2015, segunda operación, seis centímetros con siete grapas. Ya estaba de las grapas hasta los cataplines. Me sacan los dos clavos y el alambre (mejor no os cuento como fue la primera operación para que no os desmayéis).

Durante 2016, 2017, 2018 y 2019 me siento cada vez peor el codo, el brazo y la mano izquierda, pierdo toda la sensibilidad y fuerza y en lugar de avanzar, retrocedo. El 22 de Noviembre de 2019 me vuelven a intervenir. Tercera operación (con anestesia general), Ahora me ponen el nervio en su sitio, se había quedado pisado entre el músculo/tendones/hueso y eso provocaba la pérdida de sensibilidad y fuerza.

A la semana e quitan el vendaje, a los 12 días de la operación me quitan siete grapas y a los 4 días, me quitan las diecisiete restantes (24 en total), no he medido aún el tamaño, pero es bastante largo.

Tengo el codo hecho un cristo.

Os paso foto del cómo se veía el 1 de diciembre, cuando me hicieron la primera cura, es decir, siete días después de la operación:

Os mantendré informados.