La Operación:

Llegó el día, llego a las 7:45 h a la Clínica Santa Isabel de Sevilla, ahora regida or el Grupo HLA.

A las 8:15 h me dicen que me esperaban a las 7 h y que me habían llamado 20 veces al móvil sin responder la llamada, es decir, llamas hasta que se corta. Imagino que cuando vea el móvil podré capturar tal cosa. Los muy torpes me habían llamado al número anterior, uno de prepago que uso para la Fotografía.

La cuestión aquí es que dicen que me llamaron el jueves por la tarde, (ojo que unas horas después me operaba y lo curioso es que esa tarde fui a hacerme un ECG y otras cosas a la misma clínica, clínica que apuntó mi web, email y el número actual), la cosa es que no pudo darles llamada, ya que esa línea la apagué a las 17 h..

Empezamos bien el día.

Me llevan a la habitación, me cambio y directos al quirófano. Hay problemas al colocarme la anestesia, la anestesista, enfermera asistente y varios que pululaban por la sala charlaban sobre la cena de navidad, muy bien, se nota la profesionalidad de la Anestesista, puede hacer dos cosas a la vez, normal, los hombres no somos multitarea…

La anestesia no llega al sitio correcto, le costó la misma vida, no había manera.

Le comento al cirujano, que me noto la mano y el hombro dormidos, pero el codo no, le vuelvo a indicar que sentía cada dedo suyo en mi codo, por lo que seguía despierto, y tras colocar los monitores y sus pitidos (que sé cómo funciona todo y sé que significa cada tono), cogen el bisturí y hacen una incisión de un centímetro de profundidad y unos 15 mm de largo el tiempo justo ya que grité como si no hubiera un mañana, me habían rajado sin anestesia, es como si te clavasen una navaja.

El jueves que viene oiré al cirujano, y como me mienta… ya sabemos contra quienes irá la demanda. Si me dice la verdad, que la anestesista se equivocó, o que se precipitaron, entonces me conformaré con una disculpa oficial y pública.

Ya estoy muy cansado de tanta gentuza que siempre se están cubriendo entre ellos, ahora van a dar la cara o haré que la den. Y que quede claro que no me importa una mierda si alguno de ellos pierde el trabajo por mala praxis.

Que ya está bien, coño, que llevo cinco años de mierda, que han acabado con todas mis ganas de vivir, porque estoy mal de cojones, harto y con ganas de arrancar cabezas.

Estando sin ganas de vivir, no sé cómo se les ocurre buscarme las cosquillas, por que yo, precisamente yo, no tengo una mierda que perder.