De MacBook Pro 2010 a 2019 de un plumazo.

A finales de Febrero de 2019 regalé mi MacBook Pro C2D con 8 GB de RAM y SSD a mi sobrina Mar, creo que le va a venir de perlas en la Universidad para esas carreras que ha seleccionado (esto es otro tema, pero es de aupa lo que ha decidido).

La cosa es que ya que le regalaba mi Mac me iba a quedar sin nada que aporrear con los dedos, por lo que me compré un MacBook Pro de última Generación. Un BICHO, sí, en mayúsculas.

16 GB de RAM, 250 GB de SSD (de infarto, 2.710/1.280 MB/s R/W), con pantalla retina, de 13”, TouchBar, y 4 puertos Thunderbolt 3 de 40 Gbps cada uno.

“La cosa”, que me desvío comentando estas cosillas:

Necesitaba un Disco Duro externo que fuera tan rápido como el interno, así que decidí meterme en un NVMe de Samsung, el 970 que se pone a 2.560/2.010 MB/s R/W estando conectado por Thunderbolt 3.

Esto me permite tener proyectos de vídeo multipista en 8K, fotos RAW de 16 bits, capas, colores y formatos que quieras. Y sí, no es ninguna burrada, hace unos días abrí en PS, 150 (sí, 150) archivos TIFF de 350 MB cada uno y ni se despeinó.

Y aquí empieza la odisea que tras 45 días he resuelto de la mejor manera que he podido realizar.

Pero esto es otro tema y os lo cuento la semana que viene.